Cuatro hábitos que puedes aplicar desde tu casa para mejorar el medio ambiente

Cuatro hábitos que puedes aplicar desde tu casa para mejorar el medio ambiente

Hay razones para preocuparse. ¿Qué pasará en los próximos años si la Tierra se vuelve un planeta inhabitable? ¿Estamos haciendo todo lo posible por evitar el incuestionable daño que sufre el medio ambiente?

Informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) refieren que la actividad humana tiene responsabilidad directa de al menos el 50% del cambio climático en la actualidad. Aquí el informe.

Afortunadamente, hay un despertar de consciencia en buena parte de la población mundial. Ahora se entiende que más allá de lo puramente material nuestro futuro depende mucho más de contar con agua potable, aire limpio o suficientes alimentos.

Pero, más que preocuparnos, podemos tomar acciones concretas, relativamente sencillas pero muy efectivas para beneficiar el planeta y mejorar nuestra calidad de vida en las ciudades.

A continuación te indicamos algunos de los hábitos que desde tu casa o lugar de trabajo puedes llevar a cabo para cuidar el medio ambiente y ayudar a prolongar la vida del planeta.

Uso responsable del agua

Desde la escuela hemos escuchado que el agua es un recurso natural no renovable, pero muchas veces no comprendemos la importancia de ese hecho, así como no comprendemos la importancia de cuidar nuestros bosques.

Nuestro planeta ya sufre de una grave escasez del vital líquido y hay acciones concretas que desde tu hogar puedes emprender para atenuar esa situación.

Si te acostumbras a cerrar el grifo mientras te cepillas los dientes podrías ahorrar hasta un 90% de agua.

Si en lugar de lavar tu auto con una manguera a presión lo haces con una cubeta y una esponja, ahorrarás un 80% de agua.

Si pasas en la ducha solamente diez minutos podrías ahorrar más de 200 litros de agua. Bañarte en 10 minutos o menos, colocar una cubeta que acumule el líquido que sale mientras esperas el agua caliente y luego usarla para regar tus plantas, lavar platos o bajar el WC, son alternativas válidas para ahorrar y reutilizar el agua.

Uso apropiado de la energía

¿Cuántas veces has salido de tu habitación dejando la luz encendida tal vez por horas? ¿Cuántas veces has dejado algún dispositivo electrónico en Stand By por mucho tiempo sin utilizarlo?

Reemplazar las bombillas de casa por unas de bajo consumo, no dejar aparatos encendidos si no están en uso o apagar el aire acondicionado de la habitación si no hay nadie que pueda disfrutarlo en ese momento, son maneras de usar racionalmente la energía.

Igualmente, piensa en todas las ocasiones que has dejado el cargador de tu celular o laptop conectado al enchufe de la pared sin estar usándolo. Desconectarlo cuando no esté en uso es un hábito indispensable.

Ya sabemos que una ducha caliente es reconfortante y te relaja luego de un día de trabajo, pero ¿qué tal si revisas el termostato y no dejas que pase de 40 grados? Una vez apagado, ahorrarás energía y tendrás de todas formas tu ducha tibia.

Un dato importante: solamente en Estados Unidos la mitad de todas las emisiones de gases de efecto invernadero se producen de la energía que utilizan los ciudadanos para alimentar sus casas y automóviles.

Reciclar mucho más

El reciclaje es una de las vías más efectivas de combatir el calentamiento global, sobre todo cuando piensas en la enorme cantidad de plásticos que caen a los océanos para destruir la vida marina.

Y no estamos exagerando. Se estima que cada año muere un millón de criaturas marinas debido a la contaminación del plástico en los mares del planeta. Sencillamente esto tiene que detenerse.

Crear consciencia sobre la trascendencia de la clasificación de los residuos es imprescindible.

Y es que la cantidad restos de plástico que producimos es tan grande que pronto se necesitará otro planeta sólo para poder poner vertederos.

El reciclaje es provechoso porque ahorra materia prima, recursos naturales, energéticos y económicos.

Sembrar en casa

La producción de alimentos frescos para el autoconsumo en espacios pequeños como los patios de las casas, las terrazas o los balcones de los edificios se ha convertido en una marcada tendencia en América Latina.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha elaborado reportes que destacan que la agricultura urbana se ha convertido en un medio para ampliar la seguridad alimentaria en un planeta donde cada día escasean más los alimentos.

Consumir alimentos orgánicos es más saludable porque están libres de las toxinas que contienen los pesticidas, antibióticos, fertilizantes sintéticos, y otros agregados y conservantes utilizados en procesos de agricultura.

Además, habrá un menor consumo de energía a la hora de cultivarlos en casa lo que se traducirá también en un importante ahorro para tu bolsillo.

Así que no esperes más. Deja la actitud pasiva frente a un problema global y convierte en rutina diaria estos hábitos para cuidar el ambiente.

7 maneras en que destruimos nuestros bosques y potenciamos el cambio climático

7 maneras en que destruimos nuestros bosques y potenciamos el cambio climático

Las cifras que indican lo cerca que estamos de destruir el mundo en que vivimos son alarmantes. Sólo por dar un ejemplo, 13 millones de hectáreas de bosques se pierden cada año en todo el planeta.

Se trata de un crimen imperdonable que ya no hay manera de solventar. Si los hubiésemos mantenido con vida, esos bosques nos estarían ayudando a atenuar el cambio climático.

A muchos todavía se les escapa la real dimensión del problema. Y es que mantener con vida nuestros bosques es sostener la vida.

Nos benefician como personas y favorecen a las plantas así como a los animales por todo el trabajo incesante que realizan: acumular dióxido de carbono (CO2) y auxiliar en el control del clima y de las precipitaciones.

No es casual que se les llame “los pulmones del planeta”. Los árboles de los bosques tropicales absorben CO2 del aire, lo limpian para nosotros y por si fuera poco regulan el clima.

El tejido vivo de los árboles, llamado biomasa, es el encargado de aprisionar los gases que atrapan el calor como el CO2.

De acuerdo con investigaciones científicas bien respaldadas, tener más bosques significará reducir los sobresaltos relacionados con el clima, gigantescas tormentas, inundaciones imprevistas y sequías grandes.

Entonces, no cabe duda: los bosques son nuestros protectores.

Revisemos a continuación algunas de las formas más frecuentes en que las malas prácticas impactan nuestros bosques.

1. Cada año, la deforestación genera el 15% de las emisiones de CO2 en todo el planeta.

Los suelos quebrantados con exceso de  ramas y hojas putrefactas fabrican carbono que es liberado al aire. Reducir estas emisiones con la preservación de los bosques es tarea urgente.

De hecho, la pérdida de bosques genera más contaminación anual que todo el movimiento de aviones, trenes, automóviles y barcos en todo el planeta.

2. La tala de árboles y bosques se ha convertido en parte esencial del problema del cambio climático.

Al talar árboles para aprovechar su madera, para ser usados como combustible, o para utilizar zonas para la agricultura, su CO2 almacenado se libera al aire y hace que la temperatura de la Tierra se incremente.

La mayor parte de los bosques son destruidos por empresas madereras y otras compañías que obtienen utilidades mediante una utilización absurda de los recursos. Después de destruir un bosque entero, una gran empresa sencillamente busca otra área donde empezar de nuevo.

Por eso hay que evitar a toda cosa la deforestación indiscriminada.

3. La agricultura comercial a gran escala, que tiene como objetivo la cría de ganado, habitualmente tala toda la vegetación de las tierras y los bosques en las zonas donde se desarrolla.

Igualmente, la producción de agrocombustibles, como el etanol, que se extrae de la caña de azúcar y el aceite de palma (obtenido de la palma africana), recurre a grandes extensiones de tierra y termina en muchas ocasiones con la destrucción de bosques enteros.

4. Los criaderos de camarones se levantan en pantanos, lo que supone la tala de enormes áreas de manglares y otros tipos de vegetación que crecen en las costas.

Por si fuera poco, las comunidades de pescadores usualmente quedan sin trabajo y se genera gran contaminación del agua.

5. Los proyectos de represas gigantescas inundan vastas áreas del bosque, destruyéndolo irreversiblemente.

6. Las empresas mineras, petroleras, de gas y refresqueras devastan los bosques para desarrollar su actividad y, además, dejan desechos tóxicos que contaminan el agua, la tierra y el aire.

7. De la misma forma, las fábricas de papel que talan miles de hectáreas de bosques, dejan residuos tóxicos.

Tal vez tú como lector creas que no puedes hacer mucho al respecto, pero no es cierto.

Hay conductas sencillas que pueden ayudar a salvar bosques. Te damos varios ejemplos.

  • Utiliza productos hechos a base de fibra reciclada para sustituir papel sanitario o papelería de oficina.
  • Cancela suscripciones a publicidad por correo postal y evitarás la pérdida de mucho papel y en consecuencia, de muchos árboles.
  • Con la utilización de estados de cuenta virtuales también salvarás muchos árboles.
  • Participa en actividades de reforestación urbana y desarrollo comunitario a través del espacio público para tener más parques en tu ciudad.

Probablemente sean granos de arena, pero estarás haciendo algo significativo.

Es urgente manejar los recursos forestales de manera sostenible para permitir su desarrollo normal. De otro modo, en un momento no tan lejano todos los bosques del planeta estarán condenados a desaparecer.